Ahora es cuando llega el momento de la verdad.
La sociedad está preparada para un nuevo espacio, que no dirá nada nuevo, nada que no sepais, ningún comentario excelentísimamente maravilloso (o como demonios se diga).
Pero es que este espacio no quiero hacerlo yo.
Me lo han impuesto. Estoy vendido.
Estoy escribiendo esto porque me obliga mi conciencia, porque mi otro yo quiere decir lo que yo no me atrevo.
Y si estais preparados, quiero que me ayudeis a conseguirlo.
Sin pretensiones, que para comerse los mocos ya está la rana gustavo, ya sabeis, el reportero más dicharachero.
Yo no quiero ser dicharachero. Si acaso quisquilloso, melindrero, pazguato y haragán. Sobre todo haragán.
Pues que ya está. Hasta pronto.